miércoles, 26 de septiembre de 2012

BLACK MIRROW

foto Beatriz López

Hace unas semanas vi BLACK MIRROW. Me enfrente a esta mini serie británica de tres capítulos sin tener ninguna idea de que  trataba. Y digo que me enfrenté porque no es fácil de ver,  dado los temas que toca,  sobre todo la primera entrega. Tiene un poder hipnótico que hace que no pestañees, aunque en algunos momentos casi sientas la misma sensación de asco, de pena, de claustrofobia que expresan algunos de los personajes de los tres episodios de temática independiente, con un denominador común, los medios de comunicación;  televisión, internet, telefonía móvil; y de ahí su título,  que hace referencia a las pantallas de nuestros aparatos digitales, las cuales nos reflejan una realidad que algunas veces es poco soportable.
Y hoy, me he dado cuenta que las noticias que veo en los telediarios diariamente,   parecen mas ideas de los guionistas  de Black Mirrow que hechos reales. Una de ellas sin ir mas lejos el ya mundialmente conocido Ecce Omo de Borja. El poder de Internet es increíble, aunque tenemos una clara predisposición a elevar la chorrada a nivel de notición. La otra,  la tristísima noticia de los niños de Córdoba  y la asquerosa y morbosa utilización que hacen ciertos medios de la tragedia de esa familia. Siempre con la excusa del derecho a la información, entrevistando a quien sea, con la única intención de rellenar espacio y tener máxima audiencia en un verano falto de noticias. Y por último las noticias contradictorias, según el medio que consultes, de las manifestación de ayer a las puertas del Congreso, y yo me pregunto, ¿estamos realmente informados?, a final nos pasará como ayer a los diputados, que sabían lo que estaba sucediendo a través de sus teléfonos o por sus tablets,  y no fueron capaces de ir andando  cincuenta metros para verlo con sus propios ojos.

MARI BEAT

lunes, 3 de septiembre de 2012

YO TAMBIÉN ME HE REIDO

Goya-Hermanos Chapman


Me ha resultado patético y gracioso el desaguisado que ha montado la inocente señora Cecilia Giménez en Borja, su  pueblo y me he reído de la ruina que han organizado con Bankia  Rodrigo Rato y todos sus cómplices y además cobrando un dineral.
   Me he reído del tiro en el pie del infante y me he reído del caza-elefantes cazado; pero no tiene ninguna gracia.
   Es verdad que el famoso Ecce homo no es más que una digna pintura de iglesia de pueblo, solo faltaría que se hubiese cargado una pintura del Greco o de Velazquez. También me hizo gracia la idiotez del cura y la torpeza de la señora Cecilia, pero ante la pantalla viendo las colas de gente acudiendo a la iglesia a fotografiarse con la pintura jodida, me he quedado pasmado.

 Es verdad que es peor la miseria que están provocando los ministros de finanzas y los especuladores e incluso con eso hacemos chistes; pero no tenemos tanto sentido del humor como nos creemos.
   Hace unos años los hermanos Chapman (artistas ingleses) dibujaron unas figurillas sobre unos grabados de Goya (los grabados eran de su propiedad y además de esos grabado hay más copias de las que debería) y el mundo conservador y los que ahora se ríen, entonces les pareció que unos ingleses modernos y cultos nos ofendían pintarrajeando obras de uno de nuestros artistas más representativo.

    Se ha  convertido en un fenómeno mediático cambiando la cara borrosa estropeada del cristo, por las más horteras y casposas caras de la televisión más retrograda del panorama televisivo. Y por cierto, Cecilia Giménez es la única que siente vergüenza por lo que ha hecho y se arrepiente sinceramente, no como algunos cazadores bien conocidos y mete patas que a diario aparecen en las noticias.
   Pero claro, la señora salió en los telediarios llorando, si hubiese salido mofándose de la obra realizada o diciendo que era una intervención artística, esta señora ahora sería la persona más odiada del país y del mundo. ¿Por qué nos solidarizamos con los tontos aunque estos sean tiranos y odiamos la inteligencia y a la gente con argumentos claros?
  Hay una cosa en este país que no se soporta y es la seguridad, la ironía y el éxito.
   Y cuando una persona inteligente hace una broma y nuestro oficio o nuestro colectivo es objeto de burla, no nos hace ni puñetera gracia. No somos capaces de reírnos de nuestros nacionalismos (de todos), no somos capaces de reírnos de nuestra religión o de nuestra ideología, ni de nosotros por consentir tanta corrupción y tanto mangoneo en nuestra política y en nuestra cultura, seguimos siendo un país de charanga y pandereta pero disfrazados de perro-flautas, de pijo-flautas, de hippy-pijos, de ejecutivos con trajes de marca o de gañanes, (estos últimos no necesitan disimular su patetismo). ¿Por qué no nos reímos de todos nuestros disfraces?

 De todas formas lo que tiene éxito en todo el mundo es lo casposo, y la caricatura fácil, mi sentido común me dice que deberíamos reírnos de todos nosotros por ser tan ridículamente simples.
  Vicente Chumilla