viernes, 28 de diciembre de 2012

JUBILACIÓN


¡Por fin se acaba! Veinte años en este trabajo. Por una parte se me han hecho muy cortos pero si recuerdo el primer día me parece que ha pasado un siglo. Ahora me iré a disfrutar de mi casa, mi familia, mi cachito de tierra y el sol de mi patria que ya va tocando.
Ya estoy cansado de tanto viaje y de tanto jefe inútil. Además a pesar de que he ascendido estos años siempre he tenido jefes sobre mí bastante inútiles.
Lo bueno son los compañeros: hemos compartido tantas horas y tantas cosas que casi me conocen mejor que mi familia. A ellos si les añoraré pero dudo que los vuelva a ver a no ser que a ellos también les den tierras en Hispania como me las han concedido a mi.
¡Que ganas tengo de irme de esta Germania heladora y descansar y dejar de ser el centurión de la Legio IX Hispana, quinta cohorte, segundo manípulo, primera centuria ….y solamente ser Cayo! 

Del libro: “Las campañas de Germania” de Cayo Lucio Septiminio

Nota: parece que lo básico no ha cambiado en mucho tiempo y que a muchos la jubilación les pillará en “Germania” y deseando volverse ”pa Hispania” 

ORSO


jueves, 29 de noviembre de 2012

SIN REMEDIO

B.López

Pensó en él de nuevo. Ya rondaba el medio siglo pero aún pensaba en él. Su forma de recordarle había cambiado con el tiempo de forma sustancial, desde el vacío y la desorientación de los primeros años a la añoranza de la persona que fue y con la que ahora compartiría vivencias como las comparten dos hombres.
¿Qué había cambiado? Seguramente la paternidad. La paternidad le había dado una dimensión nueva y esa dimensión le había permitido conocerle desde otro punto de vista que nunca, hasta ese momento, había experimentado.
La relación entre ellos fue cambiante, como suele ser natural en estos casos, pero quedó incompleta por su repentina ausencia.
Ahora tras el correr de los años hay piezas que encajan, nuevas lecturas de situaciones, juicios injustos que fueron y que ahora parecen absurdos cuando en su momento fueron sumarísmos. En definitiva la vida le había dado una nueva visión pero esa misma vida le impedía compartirla con él.
Ya no se podía enmendar por mucho que lo sintiera.

Del libro: “Reflexiones de un librepensador” de Duncan MacLogan, duodécimo Duke of Hillconshire

ORSO

lunes, 15 de octubre de 2012

PROFESORES

"Corona"  ilustración Beatriz López




















Ayer volví a ver la película “El club del emperador”. En ella se cuenta una historia repetida en muchas ocasiones en el cine: la relación que un profesor tiene con sus alumnos y la influencia que tiene sobre ellos de una forma consciente e inconsciente.
En este caso el protagonista interpretado por Kevin Kline es un profesor de historia clásica en un colegio elitista de Estados Unidos que crea un concurso de preguntas y respuestas sobre la Roma Imperial como método para incentivar a sus alumnos en el estudio y cuya única recompensa para el ganador es ser nombrado “Señor Julio Cesar”.
A final de la película los alumnos protagonistas de la historia se reúnen de nuevo ya mayores junto con su viejo profesor para repetir el concurso y sus distintos caracteres de adolescentes se repiten en su edad adulta.
En una escena agasajan a su profesor con un regalo: una placa que reza: “Un buen profesor tiene poca historia propia que contar, su vida pasa a otras vidas. Los profesores son los pilares de la estructura mas intima de nuestros colegios, son más fundamentales que las piedras o las vigas y siguen siendo una fuerza impulsora y una energía reveladora que nos guía en nuestras vidas”. Aunque no estoy del todo de acuerdo con estas palabras porque creo que un profesor si tiene una historia propia y precisamente esta historia es la que le enriquece, si me siento muy identificado con que son los pilares de la estructura mas intima de nuestros colegios. Lo he vivido en propias carnes siendo alumno al que han influido de forma fundamental, aún recuerdo profesores que tuve hace cuarenta años, y siendo profesor y viendo como mis actuaciones influían sobre mis alumnos con la gran responsabilidad que eso conlleva.
Aún lo vivo porque, además de impartir alguna que otra clase, convivo con una persona de las que siente la docencia como una razón de vida y no como un medio de sustento.
Este colectivo, al igual que cualquier otro, tiene buenos y malos profesionales pero en los tiempos que corren deberíamos trabajar para que cada vez fueran mejores, estuvieran más reconocidos por la sociedad y fueran, tal como dice la placa que regalan al protagonista de la película, más fundamentales que las piedras o las vigas y sigan siendo una fuera impulsora y una energía reveladora que nos guía en nuestras vidas.

ORSO

jueves, 11 de octubre de 2012

Memorias de Adriano y libros que abandonas

ilustración Beatriz López

De vez en cuando me gusta investigar clásicos de la literatura castellana y universal, para hincarles el diente y así ser un tipo más cultivado. Cosas que tiene uno. Hace poco me dio por atacar frontalmente a “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar.

El caso es que me puse, con paciencia y ganas de leer algo entretenido. Pero no ha habido manera, he tenido que abandonar el libro. No es muy largo, pero no me ha entrado ni un segundo en la cabeza. Desde la primera página me ha parecido que libro y yo estábamos en diferentes dimensiones. Como antes nunca abandonaba un libro, esto es algo que me ha dejado un poco traumatizado. Lo que pasa es que uno se da cuenta de que hay una sola vida y muchos libros que leer. Si el libro pasa de 200 páginas (este pasaba por los pelos) y en un tercio del mismo no me convence, ahí se queda. Y este es el primero que abandono desde que he tomado esta determinación.

¿Qué falla, el libro? Está claro que puede no gustarse un clásico de la literatura universal, pero ¿es tan malo? Me ha parecido excesivamente cargado de palabras, muy barroco en el lenguaje, dando vueltas y vueltas. Me animaba que la traducción fuese de Julio Cortázar, tenía ilusión por esta historia de romanos (¿a quién no le gusta una buena historia de romanos? ¿Y a quién no le gusta un baptisterio romano del siglo primero?), pero ni por esas. El caso es que pensé “en otro momento, me lo habría leído”. Y es que he leído más tochos y más clásicos, pero ¿dónde? El caso es que mi familia tiene una casa de campo y ahí bajo pinos me leo lo que me eches, puedo con todo y disfruto todo, me da igual si el lenguaje es sobrecargado o si la abuela fuma. Pero en Madrid, entre Metro, despacho, vuelta, sube, baja, lo otro y lo demás, soy más de libros de “pim-pam-pum”, menos pausa, más acción, atrápame en la primera página anda.

Debe ser que hay un libro para cada momento, para cada sitio y para cada época vital. Y tal vez me cogí este libro en el momento que no tocaba. Quizás me espere “Memorias de Adriano” en la estantería, aguardando su nueva oportunidad que llegará cuando sea “su momento”, ese instante en el que se alinean los planetas precisos para que te tengas que leer el libro. O tal vez “Memorias de Adriano” sea una mierda de libro y esté sobrevalorado. ¿Cómo lo puedo saber?

El Alacrán

miércoles, 26 de septiembre de 2012

BLACK MIRROW

foto Beatriz López

Hace unas semanas vi BLACK MIRROW. Me enfrente a esta mini serie británica de tres capítulos sin tener ninguna idea de que  trataba. Y digo que me enfrenté porque no es fácil de ver,  dado los temas que toca,  sobre todo la primera entrega. Tiene un poder hipnótico que hace que no pestañees, aunque en algunos momentos casi sientas la misma sensación de asco, de pena, de claustrofobia que expresan algunos de los personajes de los tres episodios de temática independiente, con un denominador común, los medios de comunicación;  televisión, internet, telefonía móvil; y de ahí su título,  que hace referencia a las pantallas de nuestros aparatos digitales, las cuales nos reflejan una realidad que algunas veces es poco soportable.
Y hoy, me he dado cuenta que las noticias que veo en los telediarios diariamente,   parecen mas ideas de los guionistas  de Black Mirrow que hechos reales. Una de ellas sin ir mas lejos el ya mundialmente conocido Ecce Omo de Borja. El poder de Internet es increíble, aunque tenemos una clara predisposición a elevar la chorrada a nivel de notición. La otra,  la tristísima noticia de los niños de Córdoba  y la asquerosa y morbosa utilización que hacen ciertos medios de la tragedia de esa familia. Siempre con la excusa del derecho a la información, entrevistando a quien sea, con la única intención de rellenar espacio y tener máxima audiencia en un verano falto de noticias. Y por último las noticias contradictorias, según el medio que consultes, de las manifestación de ayer a las puertas del Congreso, y yo me pregunto, ¿estamos realmente informados?, a final nos pasará como ayer a los diputados, que sabían lo que estaba sucediendo a través de sus teléfonos o por sus tablets,  y no fueron capaces de ir andando  cincuenta metros para verlo con sus propios ojos.

MARI BEAT

lunes, 3 de septiembre de 2012

YO TAMBIÉN ME HE REIDO

Goya-Hermanos Chapman


Me ha resultado patético y gracioso el desaguisado que ha montado la inocente señora Cecilia Giménez en Borja, su  pueblo y me he reído de la ruina que han organizado con Bankia  Rodrigo Rato y todos sus cómplices y además cobrando un dineral.
   Me he reído del tiro en el pie del infante y me he reído del caza-elefantes cazado; pero no tiene ninguna gracia.
   Es verdad que el famoso Ecce homo no es más que una digna pintura de iglesia de pueblo, solo faltaría que se hubiese cargado una pintura del Greco o de Velazquez. También me hizo gracia la idiotez del cura y la torpeza de la señora Cecilia, pero ante la pantalla viendo las colas de gente acudiendo a la iglesia a fotografiarse con la pintura jodida, me he quedado pasmado.

 Es verdad que es peor la miseria que están provocando los ministros de finanzas y los especuladores e incluso con eso hacemos chistes; pero no tenemos tanto sentido del humor como nos creemos.
   Hace unos años los hermanos Chapman (artistas ingleses) dibujaron unas figurillas sobre unos grabados de Goya (los grabados eran de su propiedad y además de esos grabado hay más copias de las que debería) y el mundo conservador y los que ahora se ríen, entonces les pareció que unos ingleses modernos y cultos nos ofendían pintarrajeando obras de uno de nuestros artistas más representativo.

    Se ha  convertido en un fenómeno mediático cambiando la cara borrosa estropeada del cristo, por las más horteras y casposas caras de la televisión más retrograda del panorama televisivo. Y por cierto, Cecilia Giménez es la única que siente vergüenza por lo que ha hecho y se arrepiente sinceramente, no como algunos cazadores bien conocidos y mete patas que a diario aparecen en las noticias.
   Pero claro, la señora salió en los telediarios llorando, si hubiese salido mofándose de la obra realizada o diciendo que era una intervención artística, esta señora ahora sería la persona más odiada del país y del mundo. ¿Por qué nos solidarizamos con los tontos aunque estos sean tiranos y odiamos la inteligencia y a la gente con argumentos claros?
  Hay una cosa en este país que no se soporta y es la seguridad, la ironía y el éxito.
   Y cuando una persona inteligente hace una broma y nuestro oficio o nuestro colectivo es objeto de burla, no nos hace ni puñetera gracia. No somos capaces de reírnos de nuestros nacionalismos (de todos), no somos capaces de reírnos de nuestra religión o de nuestra ideología, ni de nosotros por consentir tanta corrupción y tanto mangoneo en nuestra política y en nuestra cultura, seguimos siendo un país de charanga y pandereta pero disfrazados de perro-flautas, de pijo-flautas, de hippy-pijos, de ejecutivos con trajes de marca o de gañanes, (estos últimos no necesitan disimular su patetismo). ¿Por qué no nos reímos de todos nuestros disfraces?

 De todas formas lo que tiene éxito en todo el mundo es lo casposo, y la caricatura fácil, mi sentido común me dice que deberíamos reírnos de todos nosotros por ser tan ridículamente simples.
  Vicente Chumilla

martes, 28 de agosto de 2012

REBELIÓN EN LA GRANJA

"careta" ilustración Beatriz López

En unas entradas más abajo leí una crítica sobre 1984 también de Orwell y no pude por más que buscar entre mis libros el que ahora os comento.
“Rebelión en la granja” narra a modo de fábula como un grupo de animales pertenecientes a la granja Manor del señor Jones se rebelan a su dueño expulsándolo de la granja y haciéndose con el control de ella.
En concreto dos cerdos son los cabecillas de la rebelión aunque pronto uno de ellos caerá en desgracia, huirá de la granja y todo el poder quedará en manos de “Napoleón” un enorme cerdo que con la ayuda de otros de su especie y de una guardia pretoriana de perros que él mismo cría y adiestra se hará con el control de la granja llegando a suplantar de facto al antiguo dueño humano.
Es toda una lección de cómo la manipulación de la información, la propaganda y la represión pueden hacer que un colectivo pierda la perspectiva temporal y al final crea hechos que no ocurrieron o condene a congéneres por acciones que no pasaron pero que la propaganda del poder les ha hecho creer.
En un momento, al principio de la rebelión, los animales en asamblea deciden una serie de “mandamientos” entre los que esta el de “Ningún animal matará a otro animal”. A lo largo de la historia ese mandamiento, como los demás, cambiará para beneficio del poder y quedará como “Ningún animal matará a otro animal sin motivo”. Este cambio de dirección me recuerda a frases del tipo: “No subiremos los impuestos” que se cambia al cabo de unos meses por “No subiremos los impuestos a no ser que sea necesario”.
Me volvieron a la mente reflexiones que me hice cuando la leí por primera vez: ¿hasta donde nos manipulan? ¿cuánto de propaganda y cuanto de información nos llega desde el poder? ¿nos gobiernan los mejores o los que mejores relaciones tienen? ¿cuánto desconocemos de la realidad del poder?
Aún no he conseguido una respuesta que me satisfaga.


ORSO