lunes, 15 de octubre de 2012

PROFESORES

"Corona"  ilustración Beatriz López




















Ayer volví a ver la película “El club del emperador”. En ella se cuenta una historia repetida en muchas ocasiones en el cine: la relación que un profesor tiene con sus alumnos y la influencia que tiene sobre ellos de una forma consciente e inconsciente.
En este caso el protagonista interpretado por Kevin Kline es un profesor de historia clásica en un colegio elitista de Estados Unidos que crea un concurso de preguntas y respuestas sobre la Roma Imperial como método para incentivar a sus alumnos en el estudio y cuya única recompensa para el ganador es ser nombrado “Señor Julio Cesar”.
A final de la película los alumnos protagonistas de la historia se reúnen de nuevo ya mayores junto con su viejo profesor para repetir el concurso y sus distintos caracteres de adolescentes se repiten en su edad adulta.
En una escena agasajan a su profesor con un regalo: una placa que reza: “Un buen profesor tiene poca historia propia que contar, su vida pasa a otras vidas. Los profesores son los pilares de la estructura mas intima de nuestros colegios, son más fundamentales que las piedras o las vigas y siguen siendo una fuerza impulsora y una energía reveladora que nos guía en nuestras vidas”. Aunque no estoy del todo de acuerdo con estas palabras porque creo que un profesor si tiene una historia propia y precisamente esta historia es la que le enriquece, si me siento muy identificado con que son los pilares de la estructura mas intima de nuestros colegios. Lo he vivido en propias carnes siendo alumno al que han influido de forma fundamental, aún recuerdo profesores que tuve hace cuarenta años, y siendo profesor y viendo como mis actuaciones influían sobre mis alumnos con la gran responsabilidad que eso conlleva.
Aún lo vivo porque, además de impartir alguna que otra clase, convivo con una persona de las que siente la docencia como una razón de vida y no como un medio de sustento.
Este colectivo, al igual que cualquier otro, tiene buenos y malos profesionales pero en los tiempos que corren deberíamos trabajar para que cada vez fueran mejores, estuvieran más reconocidos por la sociedad y fueran, tal como dice la placa que regalan al protagonista de la película, más fundamentales que las piedras o las vigas y sigan siendo una fuera impulsora y una energía reveladora que nos guía en nuestras vidas.

ORSO

jueves, 11 de octubre de 2012

Memorias de Adriano y libros que abandonas

ilustración Beatriz López

De vez en cuando me gusta investigar clásicos de la literatura castellana y universal, para hincarles el diente y así ser un tipo más cultivado. Cosas que tiene uno. Hace poco me dio por atacar frontalmente a “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar.

El caso es que me puse, con paciencia y ganas de leer algo entretenido. Pero no ha habido manera, he tenido que abandonar el libro. No es muy largo, pero no me ha entrado ni un segundo en la cabeza. Desde la primera página me ha parecido que libro y yo estábamos en diferentes dimensiones. Como antes nunca abandonaba un libro, esto es algo que me ha dejado un poco traumatizado. Lo que pasa es que uno se da cuenta de que hay una sola vida y muchos libros que leer. Si el libro pasa de 200 páginas (este pasaba por los pelos) y en un tercio del mismo no me convence, ahí se queda. Y este es el primero que abandono desde que he tomado esta determinación.

¿Qué falla, el libro? Está claro que puede no gustarse un clásico de la literatura universal, pero ¿es tan malo? Me ha parecido excesivamente cargado de palabras, muy barroco en el lenguaje, dando vueltas y vueltas. Me animaba que la traducción fuese de Julio Cortázar, tenía ilusión por esta historia de romanos (¿a quién no le gusta una buena historia de romanos? ¿Y a quién no le gusta un baptisterio romano del siglo primero?), pero ni por esas. El caso es que pensé “en otro momento, me lo habría leído”. Y es que he leído más tochos y más clásicos, pero ¿dónde? El caso es que mi familia tiene una casa de campo y ahí bajo pinos me leo lo que me eches, puedo con todo y disfruto todo, me da igual si el lenguaje es sobrecargado o si la abuela fuma. Pero en Madrid, entre Metro, despacho, vuelta, sube, baja, lo otro y lo demás, soy más de libros de “pim-pam-pum”, menos pausa, más acción, atrápame en la primera página anda.

Debe ser que hay un libro para cada momento, para cada sitio y para cada época vital. Y tal vez me cogí este libro en el momento que no tocaba. Quizás me espere “Memorias de Adriano” en la estantería, aguardando su nueva oportunidad que llegará cuando sea “su momento”, ese instante en el que se alinean los planetas precisos para que te tengas que leer el libro. O tal vez “Memorias de Adriano” sea una mierda de libro y esté sobrevalorado. ¿Cómo lo puedo saber?

El Alacrán

miércoles, 26 de septiembre de 2012

BLACK MIRROW

foto Beatriz López

Hace unas semanas vi BLACK MIRROW. Me enfrente a esta mini serie británica de tres capítulos sin tener ninguna idea de que  trataba. Y digo que me enfrenté porque no es fácil de ver,  dado los temas que toca,  sobre todo la primera entrega. Tiene un poder hipnótico que hace que no pestañees, aunque en algunos momentos casi sientas la misma sensación de asco, de pena, de claustrofobia que expresan algunos de los personajes de los tres episodios de temática independiente, con un denominador común, los medios de comunicación;  televisión, internet, telefonía móvil; y de ahí su título,  que hace referencia a las pantallas de nuestros aparatos digitales, las cuales nos reflejan una realidad que algunas veces es poco soportable.
Y hoy, me he dado cuenta que las noticias que veo en los telediarios diariamente,   parecen mas ideas de los guionistas  de Black Mirrow que hechos reales. Una de ellas sin ir mas lejos el ya mundialmente conocido Ecce Omo de Borja. El poder de Internet es increíble, aunque tenemos una clara predisposición a elevar la chorrada a nivel de notición. La otra,  la tristísima noticia de los niños de Córdoba  y la asquerosa y morbosa utilización que hacen ciertos medios de la tragedia de esa familia. Siempre con la excusa del derecho a la información, entrevistando a quien sea, con la única intención de rellenar espacio y tener máxima audiencia en un verano falto de noticias. Y por último las noticias contradictorias, según el medio que consultes, de las manifestación de ayer a las puertas del Congreso, y yo me pregunto, ¿estamos realmente informados?, a final nos pasará como ayer a los diputados, que sabían lo que estaba sucediendo a través de sus teléfonos o por sus tablets,  y no fueron capaces de ir andando  cincuenta metros para verlo con sus propios ojos.

MARI BEAT

lunes, 3 de septiembre de 2012

YO TAMBIÉN ME HE REIDO

Goya-Hermanos Chapman


Me ha resultado patético y gracioso el desaguisado que ha montado la inocente señora Cecilia Giménez en Borja, su  pueblo y me he reído de la ruina que han organizado con Bankia  Rodrigo Rato y todos sus cómplices y además cobrando un dineral.
   Me he reído del tiro en el pie del infante y me he reído del caza-elefantes cazado; pero no tiene ninguna gracia.
   Es verdad que el famoso Ecce homo no es más que una digna pintura de iglesia de pueblo, solo faltaría que se hubiese cargado una pintura del Greco o de Velazquez. También me hizo gracia la idiotez del cura y la torpeza de la señora Cecilia, pero ante la pantalla viendo las colas de gente acudiendo a la iglesia a fotografiarse con la pintura jodida, me he quedado pasmado.

 Es verdad que es peor la miseria que están provocando los ministros de finanzas y los especuladores e incluso con eso hacemos chistes; pero no tenemos tanto sentido del humor como nos creemos.
   Hace unos años los hermanos Chapman (artistas ingleses) dibujaron unas figurillas sobre unos grabados de Goya (los grabados eran de su propiedad y además de esos grabado hay más copias de las que debería) y el mundo conservador y los que ahora se ríen, entonces les pareció que unos ingleses modernos y cultos nos ofendían pintarrajeando obras de uno de nuestros artistas más representativo.

    Se ha  convertido en un fenómeno mediático cambiando la cara borrosa estropeada del cristo, por las más horteras y casposas caras de la televisión más retrograda del panorama televisivo. Y por cierto, Cecilia Giménez es la única que siente vergüenza por lo que ha hecho y se arrepiente sinceramente, no como algunos cazadores bien conocidos y mete patas que a diario aparecen en las noticias.
   Pero claro, la señora salió en los telediarios llorando, si hubiese salido mofándose de la obra realizada o diciendo que era una intervención artística, esta señora ahora sería la persona más odiada del país y del mundo. ¿Por qué nos solidarizamos con los tontos aunque estos sean tiranos y odiamos la inteligencia y a la gente con argumentos claros?
  Hay una cosa en este país que no se soporta y es la seguridad, la ironía y el éxito.
   Y cuando una persona inteligente hace una broma y nuestro oficio o nuestro colectivo es objeto de burla, no nos hace ni puñetera gracia. No somos capaces de reírnos de nuestros nacionalismos (de todos), no somos capaces de reírnos de nuestra religión o de nuestra ideología, ni de nosotros por consentir tanta corrupción y tanto mangoneo en nuestra política y en nuestra cultura, seguimos siendo un país de charanga y pandereta pero disfrazados de perro-flautas, de pijo-flautas, de hippy-pijos, de ejecutivos con trajes de marca o de gañanes, (estos últimos no necesitan disimular su patetismo). ¿Por qué no nos reímos de todos nuestros disfraces?

 De todas formas lo que tiene éxito en todo el mundo es lo casposo, y la caricatura fácil, mi sentido común me dice que deberíamos reírnos de todos nosotros por ser tan ridículamente simples.
  Vicente Chumilla

martes, 28 de agosto de 2012

REBELIÓN EN LA GRANJA

"careta" ilustración Beatriz López

En unas entradas más abajo leí una crítica sobre 1984 también de Orwell y no pude por más que buscar entre mis libros el que ahora os comento.
“Rebelión en la granja” narra a modo de fábula como un grupo de animales pertenecientes a la granja Manor del señor Jones se rebelan a su dueño expulsándolo de la granja y haciéndose con el control de ella.
En concreto dos cerdos son los cabecillas de la rebelión aunque pronto uno de ellos caerá en desgracia, huirá de la granja y todo el poder quedará en manos de “Napoleón” un enorme cerdo que con la ayuda de otros de su especie y de una guardia pretoriana de perros que él mismo cría y adiestra se hará con el control de la granja llegando a suplantar de facto al antiguo dueño humano.
Es toda una lección de cómo la manipulación de la información, la propaganda y la represión pueden hacer que un colectivo pierda la perspectiva temporal y al final crea hechos que no ocurrieron o condene a congéneres por acciones que no pasaron pero que la propaganda del poder les ha hecho creer.
En un momento, al principio de la rebelión, los animales en asamblea deciden una serie de “mandamientos” entre los que esta el de “Ningún animal matará a otro animal”. A lo largo de la historia ese mandamiento, como los demás, cambiará para beneficio del poder y quedará como “Ningún animal matará a otro animal sin motivo”. Este cambio de dirección me recuerda a frases del tipo: “No subiremos los impuestos” que se cambia al cabo de unos meses por “No subiremos los impuestos a no ser que sea necesario”.
Me volvieron a la mente reflexiones que me hice cuando la leí por primera vez: ¿hasta donde nos manipulan? ¿cuánto de propaganda y cuanto de información nos llega desde el poder? ¿nos gobiernan los mejores o los que mejores relaciones tienen? ¿cuánto desconocemos de la realidad del poder?
Aún no he conseguido una respuesta que me satisfaga.


ORSO 

martes, 31 de julio de 2012

NECROFILIA MUSEISTICA

dibujo de Leonardo da Vinci

  Andan comprobando si  el esqueleto de un cadáver de hace cientos de años pertenece  la que fue  Mona Lisa, ¡la maldita Gioconda otra vez!  son incansables.
   Imaginemos por un momento que debido a los avances tecnológicos, al carbono 14 y a los intereses turísticos del Louvre o de los Uffici les conviene decir que es el autentico esqueleto de la ilustrísima modelo, (que descansaba  bajo tierra alimentando la misma por ley natural),  y estos interesados comerciantes que saben que el publico mayoritario le gusta el morbo y la necrofilia, acaban exponiendo un montón de huesos ordenados en una vitrina para que podamos comprobar la sonrisa mística de la tal mona lisa; pues nuevamente colas de miles de espectadores foto-obsesivos, o de turistas seudo culturetas esperando comprobar y leer en una cartela creada por un diseñador del culto, las medidas del cráneo y la explicación detallada de la autenticidad.
   Aprovecho para meter una reflexión que me tiene preocupado. Nadie, digo nadie, nadie duda de las tarjetas de visitas, ni de las cartelas de los museos.
    Si un farsante te da una tarjeta donde dice que es neurocirujano, no se te ocurre dudarlo y si en un museo te colocan junto a un cuadro una cartela que diga “ esta es la obra más importante del museo”
¿quien va a poner en duda esa opinión?.
   Sigo con la necrofilia. En Madrid ya enredaron una temporada buscando el cuerpo de Velázquez. Y siempre me he preguntado( y esto es una variante del tema) ¿ para que querría el generalísimo y la iglesia católica el brazo incorrupto de Santa Teresa , que harían con ese pobre brazo?.
    Y por último, ¿qué fantasía perversa alimentan con los cuerpos de los ilustres para exponerlos?. Se  escapa a mi entendimiento, porque me gustan los cuerpos esculturales y los culos  bailones. ¿ Que explicación nos daría Freud a esto?.
    Como sigan llenando los museos de muerte y de difuntos, acabaré como los de mi pueblo, visitando el museo del jamon que esos si son cadáveres exquisitos.


V.Chumilla

martes, 17 de julio de 2012

DISCUSIÓN

ilustración Beatriz López


- Hola ¿Qué haces?
- No lo ves: limpio el cuarto de baño que lo tenéis hecho un asco
- Siempre igual ¿es que no nos puedes dar un respiro?
- Pues no. Llegáis de la facultad y tenéis que tener la ropa planchada, la comida lista y pedís los 50 euros para iros de marcha. ¿Y yo que? Todo el día currando y cuando llego a casa más curro. ¿Me podríais ayudar o al menos no darme trabajo?
- Y dale molino. No tengo ni idea ni de cocinar ni de planchar. Si me pusiera sería peor porque quemaría las camisas y la comida no habría quien se la comiera.
- Eso es porque no quieres aprender y yo ya me estoy cansando
- ¿Y que vas a hacer?
- Pues el día menos pensado cogemos tu madre y yo y os dejamos a las dos que os planchéis vuestros modelitos, os hagáis vuestras comidita y os busquéis la vida como lo hicimos nosotros.

Nota del autor: el lenguaje no es sexista, lo somos nosotros

Del libro “Pensamientos de un burgués” de Ataulfo Montesereno

ORSO