martes, 28 de agosto de 2012

REBELIÓN EN LA GRANJA

"careta" ilustración Beatriz López

En unas entradas más abajo leí una crítica sobre 1984 también de Orwell y no pude por más que buscar entre mis libros el que ahora os comento.
“Rebelión en la granja” narra a modo de fábula como un grupo de animales pertenecientes a la granja Manor del señor Jones se rebelan a su dueño expulsándolo de la granja y haciéndose con el control de ella.
En concreto dos cerdos son los cabecillas de la rebelión aunque pronto uno de ellos caerá en desgracia, huirá de la granja y todo el poder quedará en manos de “Napoleón” un enorme cerdo que con la ayuda de otros de su especie y de una guardia pretoriana de perros que él mismo cría y adiestra se hará con el control de la granja llegando a suplantar de facto al antiguo dueño humano.
Es toda una lección de cómo la manipulación de la información, la propaganda y la represión pueden hacer que un colectivo pierda la perspectiva temporal y al final crea hechos que no ocurrieron o condene a congéneres por acciones que no pasaron pero que la propaganda del poder les ha hecho creer.
En un momento, al principio de la rebelión, los animales en asamblea deciden una serie de “mandamientos” entre los que esta el de “Ningún animal matará a otro animal”. A lo largo de la historia ese mandamiento, como los demás, cambiará para beneficio del poder y quedará como “Ningún animal matará a otro animal sin motivo”. Este cambio de dirección me recuerda a frases del tipo: “No subiremos los impuestos” que se cambia al cabo de unos meses por “No subiremos los impuestos a no ser que sea necesario”.
Me volvieron a la mente reflexiones que me hice cuando la leí por primera vez: ¿hasta donde nos manipulan? ¿cuánto de propaganda y cuanto de información nos llega desde el poder? ¿nos gobiernan los mejores o los que mejores relaciones tienen? ¿cuánto desconocemos de la realidad del poder?
Aún no he conseguido una respuesta que me satisfaga.


ORSO 

martes, 31 de julio de 2012

NECROFILIA MUSEISTICA

dibujo de Leonardo da Vinci

  Andan comprobando si  el esqueleto de un cadáver de hace cientos de años pertenece  la que fue  Mona Lisa, ¡la maldita Gioconda otra vez!  son incansables.
   Imaginemos por un momento que debido a los avances tecnológicos, al carbono 14 y a los intereses turísticos del Louvre o de los Uffici les conviene decir que es el autentico esqueleto de la ilustrísima modelo, (que descansaba  bajo tierra alimentando la misma por ley natural),  y estos interesados comerciantes que saben que el publico mayoritario le gusta el morbo y la necrofilia, acaban exponiendo un montón de huesos ordenados en una vitrina para que podamos comprobar la sonrisa mística de la tal mona lisa; pues nuevamente colas de miles de espectadores foto-obsesivos, o de turistas seudo culturetas esperando comprobar y leer en una cartela creada por un diseñador del culto, las medidas del cráneo y la explicación detallada de la autenticidad.
   Aprovecho para meter una reflexión que me tiene preocupado. Nadie, digo nadie, nadie duda de las tarjetas de visitas, ni de las cartelas de los museos.
    Si un farsante te da una tarjeta donde dice que es neurocirujano, no se te ocurre dudarlo y si en un museo te colocan junto a un cuadro una cartela que diga “ esta es la obra más importante del museo”
¿quien va a poner en duda esa opinión?.
   Sigo con la necrofilia. En Madrid ya enredaron una temporada buscando el cuerpo de Velázquez. Y siempre me he preguntado( y esto es una variante del tema) ¿ para que querría el generalísimo y la iglesia católica el brazo incorrupto de Santa Teresa , que harían con ese pobre brazo?.
    Y por último, ¿qué fantasía perversa alimentan con los cuerpos de los ilustres para exponerlos?. Se  escapa a mi entendimiento, porque me gustan los cuerpos esculturales y los culos  bailones. ¿ Que explicación nos daría Freud a esto?.
    Como sigan llenando los museos de muerte y de difuntos, acabaré como los de mi pueblo, visitando el museo del jamon que esos si son cadáveres exquisitos.


V.Chumilla

martes, 17 de julio de 2012

DISCUSIÓN

ilustración Beatriz López


- Hola ¿Qué haces?
- No lo ves: limpio el cuarto de baño que lo tenéis hecho un asco
- Siempre igual ¿es que no nos puedes dar un respiro?
- Pues no. Llegáis de la facultad y tenéis que tener la ropa planchada, la comida lista y pedís los 50 euros para iros de marcha. ¿Y yo que? Todo el día currando y cuando llego a casa más curro. ¿Me podríais ayudar o al menos no darme trabajo?
- Y dale molino. No tengo ni idea ni de cocinar ni de planchar. Si me pusiera sería peor porque quemaría las camisas y la comida no habría quien se la comiera.
- Eso es porque no quieres aprender y yo ya me estoy cansando
- ¿Y que vas a hacer?
- Pues el día menos pensado cogemos tu madre y yo y os dejamos a las dos que os planchéis vuestros modelitos, os hagáis vuestras comidita y os busquéis la vida como lo hicimos nosotros.

Nota del autor: el lenguaje no es sexista, lo somos nosotros

Del libro “Pensamientos de un burgués” de Ataulfo Montesereno

ORSO

jueves, 12 de julio de 2012

PATRULLA

ilustración Beatriz López

Otra vez de patrulla.
Un sol abrasador. Lejos del hogar. En una tierra yerma, ajena. Rodeados de peligros.
Como siempre protegiendo el flanco del convoy. Tras un compañero y delante de otro. Todos en fila. Comunicándonos permanentemente.
Soldado. Soy un soldado. ¿Por qué? No quiero ser soldado. Ellos no lo piensan. Son soldados y punto. Tenemos que ser uno, te dicen. Lo importante es el grupo no los individuos, te dicen. La unión nos hace fuertes, te dicen.
Pero son individuos los que perecieron ayer en ese ataque y sin embargo se replegaron filas y seguimos adelante.
¿Y si me escapo? Pero ¿Qué haría solo? Les necesito como ellos a mí. En realidad somos uno. Espero que se pase pronto mi turno y nos volvamos al confortable hormiguero donde nací junto con mis compañeros soldado.

Del libro “Reflexiones de la naturaleza” del entomólogo fines Heikkinen Virta

lunes, 25 de junio de 2012

LA EMPRESA

ilustración Beatriz López



Se levantó para que los numerosos asistentes a la reunión dejaran de hablar en corrillos y le prestaran atención.
Con esa voz un tanto aflautada y con tintes germánicos se dirigió a todos diciendo:
            - No creo que las quejas y pesadumbres que os oigo desde que ocupo el sillón sean fundadas. El informe que he leído me parece que no se ajusta a la realidad.

Sin embargo su colaborador más cercano replicó:
            - Pero en los últimos tiempos estamos recibiendo infinidad de críticas y ataques desde todos los frentes. Nuestra posición de líderes creo que esta siendo amenazada

            - Pero daos cuenta que en la vieja Europa la situación nos es favorable. Cuando las cosas van mal la gente se acerca a nosotros. Por otra parte tanto en África como en América la estrategia de años ha dado sus frutos y aumentamos mucho con respecto a nuestros competidores. Lo de Asia ya sabemos que es un caso perdido al menos en un futuro cercano. Y no olvidéis que tenemos más de mil ciento sesenta y cinco  millones de clientes.

            - Sigo creyendo que nuestra situación es la peor en los más de 2000 años que llevamos funcionando

            - Creo que os preocupáis demasiado y además en último caso: Dios proveerá

 Con una sonrisa generalizada el ambiente se calmó y se dio por concluida la reunión, además el tráfico a esa hora en los alrededores de la plaza y sobre todo en la Via della Conciliazione es muy complicado y convenía irse cuanto antes.

Del libro “El triunfo de la empresa” de Luca Roccanera


ORSO

miércoles, 20 de junio de 2012

EL INVASOR


ilustración Beatriz López
Me desperté con un sabor metálico en la boca. En un primer instante no sabía donde estaba pero inmediatamente me vino a la mente la última imagen que vi: algo que se me venía encima y me golpeaba en el cabeza, seguramente arrojado desde un balcón.
No veía ni mi caballo, ni mi sable, ni a ninguno de mis compañeros. La calle estaba desierta y por la luz que había debía de haber estado mucho tiempo tendido inconsciente. En mi cabeza una herida con la sangre seca fruto del golpe recibido, algo más allá estaba mi colbac también manchado de sangre aunque no se si era mía o de otro.
Desorientado intenté levantarme pero el cuerpo no me respondía, estaba paralizado, quizá por la caída del caballo.
Pensé que se acercaba mi muerte pero no sentí miedo sino paz.
Quería descansar.
Llevaba tanto tiempo en esta tierra hostil, habitada por gente dura, incansable, que te atacaban constantemente de mil y una formas y en la que cualquier utensilio de lo más habitual se convertía en sus manos en un arma que podía ser mortal.
En sus rostros veías la convicción suicida del que defiende lo suyo: sus seres queridos, su hogar…
¿Dónde estaba el arte de la guerra? ¿La contienda entre caballeros? Creo que al poco de llegar aquí me percaté que todo por lo que vine no era sino un montón de patrañas fruto de la mente megalómana de un pequeño, o gran, tirano.
Cerré los ojos y añoré mi Auliñac natal, los ratos de juegos con mis hijos y las sobremesas junto al fuego con mi esposa y los amigos.
Espero volver con ellos y que esta locura acabe al fin.

Del libro “Crónicas de una guerra” de Alphonse Marie de Lefebure , barón de Auliñac

ORSO

lunes, 18 de junio de 2012

REFLEXIONES DE UN LIBREPENSADOR



La miró y vio en sus ojos la vehemencia de los ignorantes que desconocen las circunstancias y vivencias de otros, la  defensa de la tribu más cerrada y prehistórica, la posesión de la verdad que exterminó a creencias y culturas enteras desde las cruzadas hasta las guerras de fe de todo tipo.
Ya lo decía mi abuelo: “que osada es la ignorancia” y “conocer es comprender” pero que difícil es hacer comprender al que no quiere o sacar de la ignorancia al que se cree en posesión de la VERDAD.
¿Cómo hacer dudar al que nunca duda?
Y casi imposible acercarse al que cree que “conmigo o contra mi”. Los pensamientos racionales se golpean contra el muro de la intransigencia y la sinrazón, pero ¿hay que rendirse? Hay veces que resulta harto difícil no rendirse porque la visión de tu entorno te hace creer que ser un librepensador te convierte en un lobo solitario pero si no lo intentas ¿no es una traición a tu yo más intimo?


Del libro “Reflexiones de un librepensador” de Duncan MacLogan,  duodécimo Duke of Hillconshire

ORSO