La miró y vio en sus ojos la vehemencia de los ignorantes que
desconocen las circunstancias y vivencias de otros, la defensa de la
tribu más cerrada y prehistórica, la posesión de la verdad que exterminó a
creencias y culturas enteras desde las cruzadas hasta las guerras de fe de todo
tipo.
Ya lo decía mi abuelo: “que osada es la ignorancia” y “conocer
es comprender” pero que difícil es hacer comprender al que no quiere o sacar de
la ignorancia al que se cree en posesión de la VERDAD.
¿Cómo hacer dudar al que nunca duda?
Y casi imposible acercarse al que cree que “conmigo o contra
mi”. Los pensamientos racionales se golpean contra el muro de la intransigencia
y la sinrazón, pero ¿hay que rendirse? Hay veces que resulta harto difícil no
rendirse porque la visión de tu entorno te hace creer que ser un librepensador
te convierte en un lobo solitario pero si no lo intentas ¿no es una traición a
tu yo más intimo?
Del libro “Reflexiones de un librepensador” de Duncan MacLogan, duodécimo Duke of Hillconshire
ORSO

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