sábado, 9 de junio de 2012

¡ESTO ES UN SINDÍOS!



ilustración Beatriz López

Los médicos me han dicho que estoy mejor de lo mío, pero os confieso que no entiendo a que se refieren, porque yo me encuentro bien desde que en el 86  bailando pogo (baile  punk que consiste en pegarse de cabezazos) con mi amiga Martona me di tal golpe,  que tuvieron que llevarme de urgencia al Hospital de Alcorcón,  ya que me había quedado sin sentido.

Después de eso nada fue nunca igual,  mi severo trastorno de personalidad antisocial desapareció  casi por completo,  los médicos no se lo explican todavía, aunque tengo ciertos síntomas  leves,  como una pequeña dificultad para socializarme, la aparente indiferencia emocional por los demás,  intolerancia a sonidos agudos (compro y rompo todos los discos de AMAYA MONTERO).  No necesito a nadie con quien relacionarme, de hecho, todos me incordian y comparto piso (con mi pareja)  por no poder costearme uno propio. Es mi novio el que dice que me ve tan llena de vida, que algunas veces se le olvida que no soy humana. 
 Por otro lado casi al tiempo de mi recuperación, empecé a vestirme de color (aunque nunca ROSA), me deje el color natural de mi pelo y empecé a tomar el sol con protección 50. No bebo ni fumo salvo en ocasiones especiales en las que me bebo y me fumo lo de todo un año. Sigo bailando como una loca en cuanto me ponen música, y desde el golpe, es oír la música disco de los 70-80 y en particular DONNA SUMMER y parezco un hámster en la rudecita.

Y hablando de música, el titulo de este articulo se refiere al caos musical en el que vivimos actualmente, pero ¿ qué se puede pedir a una generación  en la que la mayoría no ha hecho la comunión?.   Vosotros no sabéis lo que es sufrir dos años de catequesis los sábados por la mañana, con lo que supone madrugar los fines de semana aunque tengas ocho años, para soportar a las catequistas cantando “yo tengo un gozo en el alma” y todo eso para  que tus padres luego,  no te dejen ir  vestidita con un precioso traje de comunión NEGRO.
Y cuando creía que todo esto había terminado, que lo había superado psicológicamente, vuelven como oscuras golondrinas, las rubias lánguidas con labios rojos y que cantan con desgana,  a llenar mi espacio musical de las mañanas. Y con ellas vuelve ese sentimiento de estafa que tenía cuando siendo pequeña ponía la tele para ver a los PICAPIEDRA y en vez de ver a Pedro y a Pablo, salía María Ostiz con la guitarra, melena al viento, vestidos vaporosos y cantando canciones de misa.

MARI BEAT

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